Ejemplos de semántica: aprende a jugar con las palabras

La escritura creativa también tiene sus partes teóricas. Hay elementos, como la semántica o la sintaxis, que merece la pena estudiar a la par que intentamos mejorar como escritores. ¿Por qué? Muy sencillo, porque el dominio de la semántica y la sintaxis llevan, automáticamente, a un mejor dominio de la técnica de escritura. Repasaremos en este artículo ejemplos de semántica concretos y sus aplicaciones.

Lo primero que debemos hacer es definir qué es la semántica. Esta disciplina, estudia el significado de las palabras y de las oraciones. Al mismo tiempo, la semántica estudia la evolución de los significados de las palabras a lo largo de los años y las geografías, así como su origen y su aplicación en los diversos géneros literarios.

A partir de aquí vamos a descubrir en profundidad el mundo de la semántica.

Dos tipos de semántica generales: sincrónica y diacrónica

Estos dos grandes grupos en los que se engloba la semántica están marcadamente separados.

  • Por un lado, la semántica sincrónica se fija en el estudio de las palabras que se utilizan en un tiempo y lugar específico.
  • Por otro lado, la semántica diacrónica estudia la evolución en el tiempo de los significados. Es, pues, una aproximación más histórica que geográfica.

Al margen de estos dos grandes grupos, debemos conectar directamente la semántica con otras disciplinas, como la semiótica. Si la semiótica estudia los signos de todo tipo, la semántica estudia sus significados. Respecto a esto, hay que diferenciar claramente entre significado (lo que significa una palabra) y significante (cómo se expresa visualmente una palabra). También distinguiremos entre:

  • Connotación: este elemento es el significado subjetivo que uno le atribuye a un término. Por ejemplo, a qué te remite a ti, concretamente, la palabra “escritura”
  • Denotación: la denotación fija el significado formal objetivo, normalmente expresado en los diccionarios. No es subjetivo y se comprarte.

Como se observa, tanto la connotación como la denotación provocan que las palabras no sean compartimentos estancos. Sino que sus significados son abiertos y llenos de variantes con las que jugar.

Ejemplos de semántica, útiles para mejorar la técnica

Hay varias técnicas englobadas dentro del ámbito de la semántica que un escritor debe aprender a dominar. Sobre todo, si uno se lanza a la escritura creativa, conviene interiorizar estas bases y tenerlas presentes en todo momento.

De entrada, en la práctica agrupamos las palabras por grupos semánticos. Por ejemplo, si hablamos de “géneros literarios, tipos de narradores, pautas para escribir, etc”, estamos dentro del grupo semántico “escritura”. Un estudio semántico de estos grupos nos permite descubrir cuáles son las relaciones fomales y de significado entre las palabras de un mismo grupo (u otros).

Entra las palabras que conforman grupos semánticos encontramos múltiples relaciones de significado. Con estas variantes podemos jugar y hacer literatura. ¿cómo?

Aprende a jugar con las palabras y la imaginación

Conocer en profundidad todos los elementos de la semántica, así como las relaciones entre las palabras, es fundamental para la creación. Al fin y al cabo, el escritor no es otra cosa que un alquimista de las palabras. De hecho, en Central de Escritura ofrecemos varios cursos donde aprender a dominar, con ejemplos prácticos, tanto el estilo como el enorme mundo de las palabras. Y, con ello, crear literatura de la buena.

Uno de nuestros cursos principales centrado en las palabras y sus usos es La imaginación en ejercicio, donde aprenderemos lo esencial para escribir con estilo, sin clichés y, sobre todo, para potenciar nuestra imaginación y vencer nuestros miedos. Es un curso inicial impartido por Ana Garcí Bergua, prestigiosa escritora internacional.

 

Relaciones de significado entre las palabras escritas

Enumeramos a continuación los principales ejemplos de semántica referidos a las relaciones entre los significados:

  • Polisemia: cuando una palabra puede significar varias cosas a la vez. Por ejemplo, el banco para sentarse o el banco donde guardamos el dinero.
  • Monosemia: palabras de significado único y sin dobleces
  • Sinonimia: palabras que se escriben distinto pero tienen el mismo exacto significado (casa,hogar)
  • Antonimia: palabras distintas que significan cosas opuestas (día, noche)
  • Homonimia: Dos palabras que se escriben distinto pero se pronuncian igual
  • Paronimia: palabras muy parecidas pero cuyas diferencias las hacen muy distintas en cuanto a significado.

La evolución de la semántica y las palabras en el tiempo

Como las palabras son maleables y cambian a medida que un grupo de personas las utiliza, la semántica es un arte cambiante. Vamos a ver algunos cambios de significado semántico que pueden sufrir las palabras a través de su uso. Comprobaremos cómo un significado puede, poco a poco, moverse hacia nuevos campos. Y con esas variaciones, buscaremos hacer literatura.

En este sentido, las palabras puede sufrir cambios radicales: desde que desaparezca su uso (“vuesa merced”), hasta que se siga usando una misma palabra con un significado distinto (por ejemplo, “participación” es un palabra que en la edad media tenía muchos más significados místicos que ahora).

Al mismo tiempo, las palabras pueden absorber nuevos significados. El escritor más juguetón puede usar la técnica del neologismo para, a partir de grupos semánticos, crear palabras nuevas. Gombrowicz es un ejemplo de gran escritor que inventaba palabras con significado comprensibles. Ejemplo: cululailo (culo que baila), malaxación (una especie de dolor) y otras divertidas combinaciones.

Tabues y eufemismos, el lado oscuro de la semántica

Las palabras también se mueven en registros mucho más etéreos, si nos fijamos en su semántica. Destacamos varios tipos de usos mucho más delicados, que el escritor de literatura deberá saber incorporar a su técnica de escritura:

  • Eufemismo: cuando, para decir algo, utilizamos expresiones o palabras que propiamente no dicen la cuestión en sí, sino que la sugieren.
  • Tabúes: hay palabras que, por contrato social, están prohibidas o su uso se ve muy reducido. Por ejemplo: “minusválido”. Ahora se usa mucho más “discapacitado”, menos hiriente.
  • Difemismo: una variante del eufemismo, más bien contraria, que apuesta por usar expresiones más directas o duras.

Para acabar, os dejo con otro curso en el que también se trabajan mucho las palabras en su estado en bruto: Escribir lo invisible, de Adriana Díaz Enciso. Este curso se centra sobre todo en las palabras y la imaginación, en los registros fantásticos y géneros afines. El alumno estudiará a autores como Lovecraft o Shelley, entre otros, para aprender a dominar el registro semántico de lo fantástico, y sus trucos.

 

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7 comentarios
  1. Lo que la literatura hace es impresionante. Me gustaría conocer más sobre este mundo.
    El curso que está bajo invitación está genial.

  2. Me encanto esta forma de literatura, primera vez que encuentro este tipo de información excelente.

  3. Cómo es el curso virtual? Cuánto dura? Cuánto se paga?
    Soy poeta pero quiero escribir una novela y necesito ayuda y aprendizaje para continuar con una que inicié.
    Gracias!

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